Trabajar en cadena en una fábrica de ensamblaje en China durante 12 horas debe ser de lo más aburrido. Y más cuando por tus manos pasan aparatos como el iPhone o el iPod y no puedes disfrutar de ellos. O quizás sí…
El caso es que esta chica, junto a otros compañeros de curro, decidió probar el nuevo aparatito de Apple y hacerse unas fotos molonas. Nada habría pasado si las fotos se hubiesen borrado acto seguido y el iPhone no hubiese caído en manos de un fanático inglés que, al verlas, se preguntó quien era esa chica. Ni corto ni perezoso, hambriento de conocimiento, abrió un blog para preguntar a otros usuarios del iPhone si sus terminales llevaban dichas fotos, y al descubrir que no era así, se inició a través de Internet una campaña para saber de dónde carajo había salido esa chica.
El resto os lo podéis imaginar. En menos de una semana se había localizado la fábrica donde la chica trabajaba, en Shenzhen (el sur de China); se había identificado a la chica de la foto; y varios medios de prensa extranjeros se agolpaban en la puerta para pedir explicaciones del asunto. Se había convertido en famosa en cuestión de días, y todo gracias al tiempo libre de un frikazo mayúsculo. Si cuando digo que los adoradores de Steve Jacobs no están bien del coco, no ando desencaminado…
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